Al participar de la indexación, ayudamos a salvar almas, incluso la nuestra

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Jonathan Tinti López, un miembro recién converso, relata “Aunque no ha sido fácil, he podido continuar indexando, y ninguno de los desafíos me ha desanimado para continuar”.

Saber que Dios proporciona una oportunidad a aquellos que fallecieron sin el Evangelio me llena de esperanza. He tomado la responsabilidad de ayudar en el plan de nuestro Padre Celestial.


Soy un joven adulto soltero de 21 años. Mis hermanos y yo nos unimos a la Iglesia hace un año. Desde entonces hemos desarrollado un amor sincero por ayudar a nuestro prójimo y por seguir a nuestros líderes.

 

Todo ha sido nuevo para mí durante este primer año dentro de la Iglesia. Los misioneros me han enseñado a orar y a entender la importancia de obedecer a Dios. Me presentaron el Libro de Mormón, y poco a poco he ido aprendiendo la importancia de todo lo que me enseñan. Por el momento mis padres no se unieron a la Iglesia, pero sí nos autorizaron a bautizarnos a mis hermanos y a mí.

 

He aprendido en la Iglesia una cosa a la vez, poco a poco. Aprendí acerca de los templos y lo que significaba la obra por los muertos. También aprendí a indexar y empecé a asistir los domingos por la tarde al centro de Historia Familiar de estaca para indexar y también para buscar los registros de mis antepasados. Sé que lo que hemos hecho al indexar ha sido de gran bendición para mí y mi familia.

 

Saber que Dios proporciona una oportunidad a aquellos que fallecieron sin el Evangelio me llena de esperanza. He tomado la responsabilidad de ayudar en el plan de nuestro Padre Celestial.

 

En marzo pasado, la Iglesia emitió un comunicado donde se dio la instrucción de suspender temporalmente las reuniones y actividades en los edificios de la Iglesia. Entonces tuve que buscar otros medios para continuar con mi compromiso de indexar.

 

Empecé a buscar maneras de vivir el Evangelio en casa. Mientras oraba pidiendo protección para esta pandemia, sentí el deseo de hacer un compromiso personal con Dios y le prometí que invertiría mi tiempo libre en la indexación.

 

Yo sé que cuando hacemos convenios y compromisos personales con Él, debemos esforzarnos por actuar y buscar los medios para cumplirlos. Con esto en mente, busqué la forma de poder indexar desde mi casa.

 

Aunque no ha sido fácil, he podido continuar indexando, y ninguno de los desafíos me ha desanimado para continuar. Pude indexar 40 lotes en dos semanas, y eso llenó mi corazón de alegría.

 

Fue una grata sorpresa que mis amigos cercanos de la Iglesia también empezaron a indexar. Algunos miembros del barrio e incluso algunas familias también se unieron a la labor de indexación.

 

El presidente Boyd K. Packer enseñó: “Ninguna obra constituye mayor protección para esta Iglesia que la obra del templo y la investigación de Historia Familiar que la apoya. Ninguna otra obra produce mayor refinamiento espiritual; ninguna otra obra que llevemos a cabo nos da mayor poder; ninguna otra obra nos exige una norma más elevada de rectitud. Nuestras labores en el templo nos cubren con un escudo y una protección, individualmente y como pueblo” (“El Santo Templo”, Liahona, octubre de 2010, pág. 35).

 

Actualmente indexo unos 400 registros mensuales y me siento muy contento. Me siento muy bendecido porque poco a poco he ido poniendo mi granito de arena. Es una experiencia muy gratificante y una fuente de gozo para mí, por lo que invito a todo miembro nuevo a conocer más sobre las ordenanzas del templo y las bendiciones de la Historia Familiar.

 

Ya estoy preparado con nombres de familiares fallecidos para hacer la obra por ellos cuando abran de nuevo el templo.

 

Cuando indexamos, ayudamos a salvar almas y proporcionamos la oportunidad para que otros encuentren a sus antepasados. Es momento de usar la tecnología para redimir a los muertos y traer salvación a los vivos. Ahora te toca a ti.

 

Aprende más sobre la indexación: