Conectados por el Espíritu

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Por Moisés Aarón Bonilla, Estaca Ilopango, San Salvador, El Salvador

Me di cuenta de que siempre hay personas preparadas y con el deseo de seguir a Cristo.


Después de 19 meses de estar predicando el Evangelio como misionero, me encontraba en casa con mi compañero, con la instrucción de quedarnos encerrados porque se había decretado cuarentena obligatoria, ya que se había confirmado el primer caso de COVID-19 en el país.

 

Nuestro presidente de misión se comunicó con nosotros esa misma semana y nos dio la indicación de seguir enseñando el Evangelio por medio de llamadas, para ello contábamos con un teléfono básico. Lo primero que pensé fue “¿cómo voy a predicar el Evangelio sin ver a las personas?”

 

Las primeras lecciones fueron por llamada. Los miembros nos llamaban y nos daban los números de sus amigos que estaban dispuestos a escuchar. En las lecciones nuestros espíritus se conectaban, compartíamos nuestro testimonio, su fe era grande y me di cuenta de que siempre hay personas preparadas y con el deseo de seguir a Cristo. En plena pandemia las personas tramitaban sus permisos para salir de casa y ser bautizados, no pudimos acompañarlos, solo asistían el obispo y los presidentes de misión como testigos, pero la obra no cesó.

 

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“Quizás se usen métodos diferentes, pero el Señor seguirá llevando a cabo Su obra y recogiendo a Su pueblo”, Moisés A. Bonilla, con su compañero Dylan J. Garcia.

Después de dos meses, nos dieron teléfonos inteligentes y entonces empezamos a contactar a las personas por medio de las redes sociales. Las lecciones se daban por medio de un enlace en Zoom, desde la comodidad de nuestras casas. Recibimos mucho apoyo de los miembros y líderes, quienes nos acompañaron en las lecciones y los bautismos continuaron.

 

No todas las semanas fueron fáciles. Recuerdo una semana en especial que estaba un poco desanimado, ya que la cuarentena se había alargado a tres meses y no podíamos regresar a nuestro país de origen, solo quedamos 11 misioneros. Ese día de preparación mi papá me compartió la siguiente cita: “El estandarte de la verdad se ha izado… más la verdad de Dios seguirá adelante… hasta que se cumplan los propósitos de Dios y el gran Jehová diga que la obra está concluida”. (José Smith, 1842). Entonces recordé que nada, ni nadie puede detener esta obra, ni una pandemia mundial, quizás se usen métodos diferentes, pero el Señor seguirá llevando a cabo Su obra y recogiendo a Su pueblo.

 

Al poco tiempo, pude regresar a mi país y ser relevado. Recuerdo a los investigadores que aceptaron el Evangelio en los días de cuarentena y continúan progresando, algunos ya tienen la meta de ser sellados en el templo.

 

A los misioneros que están sirviendo o van a servir en esta época, les recuerdo que las personas siguen allí esperando recibir el mensaje de Jesucristo. Sean de buen ánimo, oren y el Señor les guiará y acompañará. Usen las nuevas herramientas que tienen y sigamos conectándonos con el Espíritu de los escogidos.

 

 

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