El templo: una de las joyas más preciosas de Honduras

Miembros de la primera presidencia y el quórum de los doce apóstoles en el templo

El Templo de la Ciudad de Tegucigalpa, Honduras, fue dedicado el 17 de marzo de 2013 en tres sesiones que fueron transmitidas a los países de Honduras y Nicaragua que forman el distrito del templo. El Presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera Presidencia de la Iglesia, presidió las sesiones  acompañado por el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles; élder Gregory A. Schwitzer, del Segundo Quórum de los Setenta; los élderes James B. Martino, Carlos H. Amado y Kevin R. Duncan, de la Presidencia de Área de Centroamérica.

Las sesiones dedicatorias estuvieron llenas de bendiciones y de promesas.  Los miembros que participaron jamás olvidarán estos días. Hondureños y Nicaragüenses ya no tienen que hacer tanto sacrificio temporal para realizar los largos viajes para asistir al templo más cercano, Guatemala, a donde viajaron por muchos años.  Erika Torres, miembro de la Iglesia de Honduras dijo, “nuestra familia tuvo que vender una refrigeradora donde hacíamos las charamuscas (refrescos fríos de jugo, que se venden en época de mucho calor en una bolsa plástica pequeña) y choco bananos porque necesitábamos dinero para el viaje a Guatemala, pero ahora esos productos me hacen recordar que fue una bendición ir a sellarnos”.

En la dedicación el élder Martino  enseñó, “nunca es demasiado sacrificio para ir a recibir las ordenanzas selladoras del templo que nos permiten regresar al Padre con poder de lo alto”. Elder Uchtdorf citó al Elder  George Q. Cannon: “Cada piedra del templo disminuye el poder de Satanás e incrementa el poder de Dios”.  Y expresó: “Es un bello templo en un bello país con gente bella”.

El pequeño coro cantó con tal majestuosidad que resonó con gran poder  en todo el recién dedicado edificio, “El templo se ha terminado por ti sea Dios aceptado”.

Un día antes, el 16 de marzo, se celebró la gran noche cultural, donde se cantó con gran emoción sobre las joyas preciosas que tiene como escenario cultural  el país de Honduras. Entre ellas las más famosas Ruinas de Copán, donde se escenificó la historia Hondureña desde los orígenes.

La presentación cultural dejó un sabor muy agradable en los miles de hondureños y extranjeros  que estuvieron presentes en el Estadio Chochi Sosa, y a los que no pudieron viajar que la vieron  desde la comodidad de su casa en televisión nacional.

En las redes sociales  no solo los hondureños   se expresaron sobre la calidad del evento, también lo hicieron algunos extranjeros, que describieron la actividad como 'majestuosa', “única” e 'increíble', subiendo muchas fotografías y algunos videos.

Débora Espinoza, madre de dos jóvenes que bailaron en la noche cultural, emocionada expresó: “no tengo palabras para describir lo que siento, a partir de observar a mis hijos que tomaron con tanta responsabilidad las prácticas, la emoción, dedicación y su fe, empecé curiosa a leer el Libro de Mormón. Me gusta leerlo y he adquirido el sentimiento que me ha llevado a comprometerme con ellos de bautizarme muy pronto”.

El evento demostró calidad, cultura, educación, folklore y satisfacción  por su país. Además, una musicalización que no tuvo nada que envidiarle a grandes eventos de talla internacional.

El Templo9.JPG

La noche fue inventiva, con una escenografía ideal, un equino educado, bailarines, cantantes, artistas, instrumentos musicales, espectáculos pirotécnicos y drama, más el recorrido de las delegaciones de los  diferentes grupos integrados por casi 5,000 jóvenes de diferentes ciudades del país.  Los jóvenes que desfilaron con sus elegantes y bien confeccionados trajes, fueron los atractivos de la gala y sobresalieron los lemas: “Sí se pudo” y “el trabajo vence siempre”, así como la declaración del Elder Dieter F. Uchtdorf  que expresó con firmeza, “me gusta el lema: Honduras libre, soberana e independiente”,  que causó gran júbilo, ovación y aplausos del público presente.

Los jóvenes entregaron un libro con sus firmas al presidente Uchtdorf como símbolo de su compromiso con el Señor de ir y predicar el evangelio y preparar a las personas para llegar al templo. Y él les dijo con fervor igual, “Acepto su compromiso”.

Fue hermosa la presentación, digna antesala del evento principal, la dedicación del templo. Honduras  cuenta ya con la mejor  joya, la que el Señor aceptó como su casa, santo hogar que fue tan esperado para unos desde que se anunció en junio 2006, para otros desde 1952,  pero muchos antepasados han esperado aún más años.

Las puertas abiertas trajeron más de 200,000 personas incluyendo al Presidente de la Republica, Don Porfirio Lobo; magistrados, secretarios de Estado, militares, ejecutivos de la empresa privada, sacerdotes  y ministros de varias denominaciones religiosas. La actividad dejó más de 8,000 referencias y comentarios tales como lo que expresó una investigadora, Leslie de Valester: “Sabía que iba a ser algo hermoso, pero es mucho más de lo que yo esperaba, refiriéndose al edificio, y es admirable la organización, fuimos bien atendidos”.

Otras reuniones como una fiesta del recuerdo que juntó amistades lejanas,  una reunión de ex presidentes de misión y de misioneros retornados y otras donde hubo encuentros maravillosos.  Por ejemplo, Samuel Flores, primer presidente de misión en Honduras, conversó con el primer presidente de estaca en Tegucigalpa, Miguel Domínguez.  Blanca Sánchez, bautizada en 1958, se encontró con  Edna Gamero, que se bautizó en 1961 y que vive en Estados Unidos. Armando Sierra encontró a James W. Dame, su primer compañero de la misión que no veía hace 37 años.

En la cápsula del tiempo quedaron recuerdos históricos y una copia del libro “Los Mormones en Honduras”, escrito por Miguel Aguilar Rodríguez. Hubo muchas lágrimas de alegría, reflexión, oración y compromisos.