Ellos han esperado mucho tiempo y siento que yo llegué para salvarlos

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Carlos Vargas pertenece a la estaca Ciudad de Guatemala, Villa Hermosa Photo credit: Carlos Vargas

El hermano Carlos Vargas hace un año no tenía una cuenta en Family Search; el deseo de servir se convirtió en miles de registros indexados y cientos de antepasados agregados en su árbol genealógico.


El hermano Carlos Vargas conoció la Iglesia gracias a la invitación de una amiga, asistió a la Iglesia, leyó el Libro de Mormón y el 17 de noviembre de 2017 se bautizó; su primer llamamiento vino dos años después, cuando en el barrio La Hermosa, estaca Ciudad de Guatemala, Villa Hermosa, se le llamó a servir como consejero del cuórum de élderes, al aprender sobre sus responsabilidades conoció la historia familiar.

 

El hermano Vargas no tenía experiencia, pero sí un deseo de servir. Decidió aprender solo, lo primero que hizo fue crear una cuenta de Family Search e inició llenando los datos de sus padres y abuelos al árbol familiar; algunos familiares habían fallecido por lo que reservó sus nombres y asistió al templo para hacer la obra por ellos.

 

En febrero de 2020 se interesó en la indexación, buscó videos de cómo indexar y puso manos a la obra. Su jornada laboral iniciaba a las 7:00 a.m. Él llegaba una hora antes para indexar y usaba la mitad de su hora de almuerzo, la mayoría de los días indexaba 20 lotes.

 

Iniciando la pandemia tuvo vacaciones, decidió invertir ese tiempo en la historia familiar. Family Search le sugirió algunos registros de sus antepasados. Luego de revisar los datos los agregaba a su árbol; en esa vacación indexó unos 100 registros por día.

En la conferencia general de abril de 2020 el presidente Russell M. Nelson dijo: “Como la adoración en el templo no es posible actualmente, les invito a participar más en la historia familiar, que abarca la investigación y la indexación. Les prometo que conforme aumenten el tiempo que pasen en el templo y en la obra de historia familiar, aumentará y mejorará su capacidad de escucharle a Él”.

 

Para el hermano Carlos las palabras del profeta fueron un mandato directo del cielo. Cuando el hermano Vargas no estaba indexando, seguía en su investigación por sus antepasados, eso le llevo a acercarse a algunos familiares para preguntar más datos; Family Search le seguía sugiriendo registros que coincidían con los datos que él tenía. Un día agrego a un familiar que llevó su árbol familiar a ramas en España y Portugal; ahora sus antepasados datan del año 300 d.C.

 

El hermano Carlos tiene 38 años, al ser un converso no pudo servir una misión de tiempo completo, pero él siente que a medida trabaja en indexación sirve a muchas personas que lo necesitan.

 

También confía que, gracias a su trabajo, en algún momento su familia decidirá unirse al Evangelio; mientras tanto siente que está ayudando a brindar la oportunidad para que otros reciban las ordenanzas del templo.

 

Al indexar, el hermano Vargas piensa en las personas que se muestran en los registros; lee sobre sus profesiones, lugares de origen, el motivo de su muerte; y le hace sentir que esa persona es especial; su esperanza es que algún día pueda gozarse con ellos al haberles ayudado.

 

Dentro de su trabajo en la historia familiar, el hermano Vargas ha agregado unos 125 familiares vivos; para él es más que agregar a alguien que murió; tiene que ver con conservar recuerdos, formar lazos y llevar un registro de su familia.

Para el hermano Vargas la historia familiar le hace conectarse con los cielos, puede reconocer bendiciones temporales y espirituales para él y su familia; siente gozo por cumplir el mandato del profeta de Dios.

 

El hermano Vargas nunca imaginó el efecto de la historia familiar en él, todo inicio con un pequeño deseo de saber más. Luego buscó los medios para aprender, reconoció la importancia de ser un protagonista y no un espectador en esta obra; su consejo para todos es que inicien con pasos sencillos como completar su cuarta generación, agregar recuerdos o familiares con vida, indexar un lote cada día. Estos esfuerzos pueden ser pequeños, pero si son constantes el Señor nos bendice con la capacidad de avanzar. Algunos piensan que ya llegaron al límite de personas agregadas en su árbol, pero no indexan; son dos obras que van de la mano. Para él lo importante es no desanimarse: “si tenemos amor por la obra y un deseo sincero entonces la acción debe ser el próximo paso”.

 

Lo que inició con un paso de fe hace un año, ahora representa miles de registros indexados, generaciones de antepasados encontrados y ordenanzas del templo ofrecidas con amor. El hermano Carlos concluye: “Ellos han esperado mucho tiempo y siento que yo llegué a salvarlos”.

 

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