Ayudas para trabajar las emociones de los niños durante el confinamiento

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1. Mantener un control de la información que reciben:
Es importante evitar hablar de su preocupación por el virus delante de ellos. Esto no significa, que no deben tener información sobre el tema, deben recibirla de una manera adecuada. 

2. Tener una comunicación fluida con ellos.
 Crear un espacio donde se pueda hablar y se puedan expresar emociones desagradables como la tristeza, el enojo y el miedo.

3. Crear rutinas flexibles
Es importante que en cada casa haya un horario establecido, intentar que haya tiempo para todo: jugar, leer, estudiar, la tecnología con la que también tenemos que ser más flexibles y el tiempo en familia.

4. Establecer normas entre todos
 En familia se debe llegar a un acuerdo sobre normas que hay que cumplir, pero éstas no deben ser impuestas.

5. Fomentar su autonomía
Aunque preparemos para ellos actividades, también tenemos que fomentar la autonomía por medio de actividades sencillas como vestirse, colaborar en casa entre otras.

6. Adaptarse a ellos:
Cualquier exigencia o responsabilidad del menor tiene que estar adaptada a su etapa evolutiva, no podemos pedirle a un niño que haga cosas que no tiene edad para hacer.

7. Darles un tiempo libre:
También es importante dejar que se aburran, el aburrimiento también es un bien útil para el desarrollo y el aprendizaje. El aburrimiento es creatividad, desarrollo de la fantasía y del pensamiento mágico.

8. Permitirles mantener contacto con los demás:
Los niños y los abuelos también deben hacer videollamadas: Es importante mantener el contacto con otros familiares y amigos por videollamada u otras aplicaciones. 

9. Acompañarlos en sus emociones difíciles:
La importancia del afecto, el cariño y el acompañamiento en la expresión emocional. Es normal que estén frustrados, que sientan la presión, que estén inquietos porque no pueden canalizar la energía. 

10. Controlar nuestros enojos:
Para que lo anterior sea posible, el adulto debe preocuparse por sí mismo: intentar no agotarse, no exponerse más de la cuenta y no convertir su frustración en agresividad contra los menores, es importante que los niños se sientan protegidos y cuidados por sus cuidadores primarios.