Encontrar paz financiera

Encontrar paz financiera

Uno de los grandes apóstoles de esta dispensación, el élder Marvin J. Ashton enseñó: “El viento y las olas constantemente interferirán con el curso que hemos elegido, aún en nuestros asuntos económicos, pero las leyes del Evangelio nos pueden traer de regreso a la senda y guiarnos a aguas serenas”.      

El viento y las olas constantemente interferirán con el curso que hemos elegido, aún en nuestros asuntos económicos, pero las leyes del Evangelio nos pueden traer de regreso a la senda y guiarnos a aguas serenas
                                                                                                              Élder Duncan
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Testifico de la veracidad de esta declaración. Algunos miembros de la Iglesia en Centroamérica están enfrentando los vientos de la adversidad financiera, pero pueden regresar al camino si obedecen los principios del evangelio. Otros están en el camino y gozan de seguridad financiera. Otros, han sido bendecidos financieramente, pero no han priorizado como deberían. Hablé recientemente con un líder local quien expresó gran preocupación por los miembros que han sido bendecidos financieramente, pero que no administran adecuadamente. Se niegan a cumplir con sus responsabilidades familiares y compran cosas innecesarias en lugar de contribuir más al fondo misional de sus hijos e hijas.

El Señor enseñó por medio de la parábola de los talentos que espera que usemos sabiamente las bendiciones que nos da. Esta parábola también nos enseña que quienes sean sabios recibirán bendiciones adicionales de Su mano. Hermanos y hermanas, ¿Estamos siendo sabios con las bendiciones que nos da nuestro Creador? Permítanme sugerir cuatro principios importantes que todo miembro de la Iglesia debe seguir en lo que concierne a las finanzas personales o familiares.

1.      Pague un diezmo íntegro y una generosa ofrenda de ayuno

1.      Pague un diezmo íntegro y una generosa ofrenda de ayuno

El éxito financiero de una familia empieza con el pago de un diezmo íntegro y la donación de una generosa ofrenda de ayuno (Vea Malaquías 3:10 e Isaías 58:6-12). Todos sabemos que el Señor ha prometido que abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendiciones sobre quienes fielmente paguen sus diezmos y ofrendas. Los invito a poner a prueba esta promesa. No duden en ofrecer prontamente al Señor la décima parte de todo lo que reciban. Los invito a ayunar y que cuando ayunen, paguen una ofrenda generosa a fin de que otros no sufran hambre. Cuando reciban un ingreso paguen sus diezmos y ofrendas primero que cualquier otra cosa.

2.      Evite las deudas

2.      Evite las deudas

Con excepción de la compra de una casa, la educación o gastos ocasionados por alguna emergencia, no incurra en deudas. Si está endeudado, no se endeude más y pague su deuda actual. No contraiga deudas para comprar cosas que son innecesarias, tales como el último modelo de celular, una Tablet, un automóvil o ropa de moda. Mi padre con frecuencia citaba un conocido dicho pionero: “Úsalo, gástalo, has que sirva o arréglatelas sin él”.

Tablet,

Gastar menos de lo que se gana es esencial para su seguridad financiera y para tener paz mental. La Primera Presidencia ha dicho: “Dondequiera que vivan en el mundo, les instamos a evaluar su situación económica para prepararse para la adversidad. Les instamos a ser moderados en sus gastos y a ejercer la disciplina en sus compras a fin de evitar las deudas… Si ya han pagado sus deudas y cuentan con una reserva económica, por pequeña que sea, ustedes y su familia se sentirán más seguros y disfrutarán de mayor paz en su corazón”. (Preparad todo lo que fuere necesario: La economía familiar).

Reúnase en consejo con su familia o con su esposa y juntos determinen qué es una necesidad y qué es un deseo. Un apóstol del Señor, el élder Joseph B. Wirthlin enseñó: “Con demasiada frecuencia los gastos de una familia se rigen más por lo que sus integrantes ansían que por lo que ganan. Ellos creen que de alguna manera tendrán una mejor vida si se rodean de muchas cosas, y con demasiada frecuencia, lo único que les queda son ansiedades y angustias que pudieron haber evitado”. (“Deudas terrenales y deudas celestiales,” Liahona, Mayo 2004, 41).

Si ya tiene deudas, cree un plan que le permita pagar mensualmente y no se siga endeudando. Las deudas causarán mucho estrés a su vida y a su matrimonio. Es reconfortante saber que le están pagando intereses por sus ahorros en lugar de que usted esté pagando intereses a otros por sus deudas.

3.      Haga un presupuesto

3.      Haga un presupuesto

Al principio de mi matrimonio, yo estaba trabajando y estudiando a la vez. Mi esposa y yo, usamos un método sencillo para presupuestar nuestras finanzas. Escribimos en 12 diferentes sobres las palabras: “Diezmos y ofrendas”, “renta”, “seguro”, “transporte”, “comida”, “ropa”, “servicios”, “gastos médicos”, “educación”, “entretenimiento”, “ahorros” y “reparaciones”. A medida que yo ganaba dinero, lo dividíamos entre los 12 sobres. Aun cuando en determinado mes no fuéramos a usar cierta categoría, como por ejemplo: reparaciones, sabíamos que lo necesitaríamos en el futuro, así es de que lo dejábamos en el sobre. Y efectivamente, unos meses más tarde, cuando la necesidad surgía, nosotros teníamos el dinero que necesitábamos. No quiero decir que ustedes deben usar sobres, pero los invito a vivir este principio y a que encuentren un método que funcione para ustedes.

Lleve un registro de sus gastos. Cada mes revise sus gastos y sus ingresos.  Determine cómo reducir los gastos innecesarios. El presidente Gordon B. Hinckley enseñó: “Pongan su casa en orden. Si han liquidado sus deudas, y cuentan con una reserva por pequeña que sea, entonces cuando las tormentas azoten a su alrededor tendrán refugio para su esposa e hijos y paz en el corazón”. (“A  jóvenes y a los hombres,” Liahona, Enero 1999, 63; Octubre 1998 Conferencia General).

Liahona

4.    Platique con su familia y enséñeles acerca de las finanzas

4.    Platique con su familia y enséñeles acerca de las finanzas

Enseñe a los miembros de su familia los principios de administración financiera.  Involúcrelos al hacer el presupuesto y fijar metas financieras. Enséñeles el principio del trabajo arduo, la frugalidad y el ahorro. Enfatice la importancia de obtener toda la educación posible.

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Hermanos y hermanas, los invito a que sigan estos principios. Aplíquenlos con fe, creyendo que su Padre Celestial los bendecirá. Les prometo que sentirán paz en lugar de estrés. Les prometo que sus familias estarán seguras y protegidas contra las tormentas que seguramente llegarán. Ruego que sean bendecidos a medida que se esfuercen por ser mayordomos sabios. En el nombre de Jesucristo, amén.