Haz brillar la luz del Evangelio aun en medio de la adversidad

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La hermana Julieta López de Plata dice que: “Aún en medio de la incertidumbre del COVID-19, pude sentir el maravilloso amor, misericordia y bondad de mi Padre, así como la fortaleza recibida por las oraciones de mi familia y de los miembros de la Iglesia”.

Podemos hacer uso de la tecnología, que es una herramienta indispensable en estos tiempos para la comunicación y acercamiento virtual con los que amamos.


Conocí el Evangelio cuando tenía 11 años. El conocimiento del Evangelio me ha proporcionado una perspectiva eterna, que hace un poco más fácil perseverar en la adversidad.

 

Lamentablemente no nos es posible saber de antemano las pruebas y dificultades que enfrentaremos mientras estamos en la tierra. Por eso me siento agradecida por tener la seguridad de que mi Padre y mi Salvador Jesucristo siempre estarán pendientes de mí.

 

En días recientes, he visto partir al otro lado del velo a muchos amigos, vecinos y personas amadas debido a afecciones derivadas del COVID-19. Incluso yo misma me vi afectada por la enfermedad. Aun en medio de la incertidumbre, pude sentir el maravilloso amor, misericordia y bondad de mi Padre, así como la fortaleza recibida por las oraciones de mi familia y de los miembros de la Iglesia. Fui testigo de milagros, fortaleza y consuelo.

 

Esta misma situación nos impide reunirnos en las capillas o asistir a los santos templos. El distanciamiento social nos aleja físicamente de nuestra familia, amigos y hermanos de la Iglesia. El no poder vernos podría aumentar la tristeza, y es posible que nos veamos afectados emocionalmente. Tal vez por esta razón las personas han ablandado sus corazones y se han vuelto más receptivas al mensaje del Evangelio.

 

Por suerte, podemos hacer uso de la tecnología, que es una herramienta indispensable en estos tiempos para la comunicación y acercamiento virtual con los que amamos.

 

Unos amigos y yo tenemos un grupo en línea. Allí compartimos mensajes de consuelo y esperanza, y citas de los profetas modernos. En una ocasión compartí esta cita del presidente Gordon B. Hinckley: “Cuando caminas con gratitud, no andas con arrogancia, presunción ni egoísmo; caminas con un espíritu de agradecimiento que te favorece y te bendecirá” (citado por el presidente Thomas S. Monson, “El divino don de la gratitud”, conferencia general de octubre de 2010).

 

Me dio mucho gusto que un miembro de la Iglesia compartiera mi publicación. Las palabras de los profetas, videntes y reveladores pueden darnos ánimo y consuelo en tiempos difíciles. Compartirlas por medio de la tecnología es una forma de hacer llegar las verdades del Evangelio a otros, mientras permanecemos en casa.

 

Estamos viviendo en los últimos días previos a la segunda venida de Jesucristo. Testifico que Él vive y que Dios es nuestro Padre. Aunque Su amor es hasta ahora incomprensible a mi conocimiento mortal, sé que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el Reino de Dios en la tierra.

 

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