La inspiración que recibimos al trabajar juntos en consejo

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El obispo Larry Zúniga relata su experiencia al ministrar en estos tiempos difíciles de pandemia.

Aún en los momentos más difíciles, el Señor nos dará la fortaleza necesaria y nos llevará de Su mano para dar consuelo a quienes más lo necesiten.


Pasé toda mi adolescencia viendo a mi padre atender a los miembros del barrio, aun cuando a veces esto significaba dejar su taller de carpintería por largos períodos. El banco de trabajo vacío significaba que papá hacia su trabajo de ministrar como obispo. Nos sentíamos protegidos y bendecidos por eso.

 

¿Cómo seguiría yo su ejemplo ahora que años más tarde me encuentro en sus zapatos? Después de cuatro años de servir como obispo, hoy enfrentamos las condiciones de una emergencia de salud mundial. Me he preguntado cómo seguir haciendo el trabajo que con tanto ánimo y amor habíamos hecho en el Barrio San Miguel en los años anteriores.

 

Agradezco tener dos consejeros animados y dispuestos. Juntos buscamos como nunca la revelación del Señor, pues era el momento de ministrar en tiempos de COVID-19. Tuvimos que aprender rápidamente y adaptarnos a los cambios.

 

Echamos a volar nuestra creatividad para encontrar maneras de seguir avanzando en la obra y mantenernos conectados, especialmente con los jóvenes en las nuevas condiciones de vida, una vida que había cambiado en un abrir y cerrar de ojos.

 

Dividimos el barrio en sectores para cuidar y animar a los hermanos a llevar a cabo sus reuniones de adoración familiar y participar de la Santa Cena. Además, junto con el presidente del cuórum de élderes, nos esforzamos por atender los hogares en donde no hay un poseedor del sacerdocio.

 

He visto cómo mientras continuamos sirviendo en la obra, la tecnología nos permite continuar recibiendo impresiones del Espíritu. Aunque extraño las reuniones en el salón del obispado, podemos llevar a cabo reuniones virtuales con los líderes, también video conferencias con todos los miembros del barrio. Así podemos ayudarles a encontrar consuelo y guía, y al mismo tiempo, sentir la dulce compañía del Espíritu y la aprobación del Señor.

 

Además, me dio tanto gusto que la maestra de seminario continuara impartiendo sus clases en línea. Hemos compartido una serie de videos en donde los líderes del barrio enseñan un principio y dan palabras de ánimo. Los jóvenes han grabado videos de dos minutos relatando cómo están llevando a cabo sus metas del programa Niños y Jóvenes. Esto realmente nos ha ayudado a sentirnos conectados. También publicamos este contenido en la página de noticias y anuncios del barrio y en los grupos de WhatsApp.

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El obispo Zúniga, al lado de su esposa, Karen. El obispo Zúniga dice: “Hemos comprendido que [la ministración] es amar como el Salvador lo hizo”

Por otra parte, con la coordinación del consejo de barrio, hicimos llegar paquetes de alimentos a los ancianos del barrio, pues sabemos que son las personas más vulnerables. Las hermanas de la Sociedad de Socorro elaboraron mascarillas y las entregaron junto con alcohol en gel a cada familia del barrio.

 

Ahora, más que nunca, hemos aprendido que la ministración es más que solo una visita o un mensaje de texto. Es amar como el Salvador lo hizo y estar receptivo a las instrucciones del Espíritu para saber qué y cuándo hacer algo que haga a los hermanos sentir el amor de Cristo.

 

Una de esas impresiones fue la celebración del Día de las Madres. Hicimos los preparativos y entregamos personalmente, con muchas precauciones, un pequeño regalo junto con una carta que escribí animándolas a seguir adelante con fe. La reacción de las hermanas fue de mucha alegría y gratitud.

 

El mismo modelo utilizamos para el Día del Padre. Esta vez fue con una carta recordándoles nuestro aprecio y sus deberes del sacerdocio. Con este pequeño esfuerzo también pudimos llegar a todos los que no poseen tecnología.

 

Sé que nuestro Padre nos brinda la compañía del Espíritu y también los medios para poder continuar con Su obra y servir a nuestros semejantes. Sé también que falta mucho por hacer, y seguiremos con fe en esta labor. Espero con ansias el día de volver a reunirnos, y lo haremos siendo personas fortalecidas y más preparadas para continuar sirviendo a nuestros hermanos.

 

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