La obra del Señor a través de una pantalla

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Élder Valladares comparte que las personas que aprendieron el Evangelio por medio de la tecnología, tuvieron la misma inspiración de sentir el Espíritu como si hubiera sido presencial. Crédito: Roberto Valladares

“Es maravilloso sentir el Espíritu Santo aun a través de una pantalla de celular”.

Roberto Valladares cuenta su experiencia de cómo predicó el Evangelio en medio de una pandemia.

A los dos años de ser miembro de la Iglesia salí a la misión, Misión Honduras Comayagüela (2019), pensaba que sería una misión normal, como la de todos mis amigos. Sin embargo, el Padre Celestial tenía planes distintos para mí y muchos otros misioneros.

 

El espíritu de la obra misional era el mismo

 

Tenía nueve meses en la misión cuando la pandemia del COVID-19 empezó a tener impacto en Centroamérica. Se efectuaron muchos cambios en la forma en que vivíamos, salíamos y enseñábamos. Uno de los cambios fue que cada misionero tuvo que volver a su país natal, por lo que continúe mi misión en El Salvador, Misión San Salvador Este. Mi testimonio se fortaleció más, pues comprobé que el espíritu de la obra misional sería el mismo donde quiera que estuviera porque el Señor ha preparado a Sus hijos en todas partes del mundo para que escuchen Su mensaje. No hay enfermedad, cuarentena o pandemia que pueda detener Su maravillosa obra.

 

Cada día tuvimos la oportunidad de enseñar el Evangelio a muchas personas por medio de llamadas y videollamadas, es maravilloso sentir el Espíritu Santo aun a través de la pantalla de un celular. El Señor siempre permite que todos recibamos la guía del Espíritu Santo en cualquier forma. Pudimos ayudar a muchas personas a incrementar su fe, aprender de la doctrina de Cristo y llegar a las aguas del bautismo.

 

La oportunidad es la misma

 

Cada una de las personas que aprendieron por medio de la tecnología tuvo la oportunidad de sentir la misma inspiración del Espíritu que cualquier otra. Sé que nuestro Padre Celestial ha preparado el corazón de Sus amados hijos para que se acerquen a Él y cambien sus vidas.

 

La obra del Señor no se detendrá, por lo que nosotros tampoco podemos detenernos. El Señor requiere de la ayuda de Sus hijos para el recogimiento de Israel, sé que Él nunca nos dejará solos cuando buscamos de Su guía.

 

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