Las impresiones del Espíritu que jamás se olvidan

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Jessica Nicolle Canales, quien ahora sirve como misionera de tiempo completo, relata su experiencia de conversión al Evangelio.

Después de 15 años, volvieron dos misioneros a mi casa y pude reconocer el mismo sentimiento que tuve cuando era una pequeña niña y visité la Iglesia por primera vez.


Conocí por primera vez La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuando tenía siete años, y me enamoré por completo del Evangelio.

 

Siempre tuve un deseo innato de encontrar el amor de Dios, pero en ese tiempo era la única de mi familia que asistía a la Iglesia. Aunque era pequeña, pude reconocer un sentimiento especial.

 

Luego de un tiempo de asistir, comencé a vivir los principios que me enseñaban en la Iglesia, como la Palabra de Sabiduría y el día de reposo. Mi mamá tenía un negocio en casa que atendía los domingos. Esto no me permitía cumplir a cabalidad con el día de reposo. Ella no comprendía mi actitud hacia este sagrado día, y un día ya no permitió que yo volviera a la Iglesia. Así que empecé a asistir a iglesias de otras denominaciones, buscando encontrar lo que había sentido anteriormente, pero nunca volvió a ser lo mismo.

 

Después de 15 años, llegaron dos misioneros a mi casa a compartir con nosotros las buenas nuevas del Evangelio. Para entonces mi madre estaba dispuesta a escucharlos.

 

El Espíritu se sentía muy fuerte mientras nos enseñaban. Yo sentía mucha paz, y recordé que era el mismo sentimiento que había tenido cuando era pequeña. El Espíritu nos testificó de la verdad del Evangelio. ¡Nos bautizamos tres semanas después! Recibimos el don del Espíritu Santo, y día a día Él me testifica de la veracidad del Evangelio y me ayuda a tomar decisiones correctas.

 

Hace unos meses recibí un firme testimonio del Libro de Mormón y de la Iglesia, después de leer Moroni 10:3–5. Al seguir esa invitación, comencé a sentir una felicidad plena y supe enseguida que había recibido un testimonio de la divinidad y veracidad de este Evangelio.

 

Supe que la restauración del Evangelio había sido dada por medio del profeta José Smith y que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días era el reino de Dios establecido en la tierra. Sé que al estudiar diligentemente el Libro de Mormón, el libro más perfecto de todos los libros, podemos estar más cerca de Dios.

 

Realmente siento mucho amor por mi Salvador, por la expiación de Jesucristo y por la obra de Dios. Estoy a cinco días de comenzar mi misión de tiempo completo, y siento mucha gratitud por ello. Deseo compartir este maravilloso Evangelio que bendecirá la vida de las personas que lo reciban. Sé con todo mi alma y mente que estamos en la verdad.

 

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