Ministrando a través de la tecnología

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Hans Lucas reconoce los milagros que pueden suceder por medio de la tecnología. “No tengo duda que Dios permite que la tengamos para acelerar Su obra”, comenta.

Reconozco lo bendecidos que somos hoy en día por el acceso que tenemos a las herramientas de la tecnología. Aunque el mundo esté en crisis, cuando se trata de los planes de Dios nada ni nadie los puede parar.


Mi papá es mi compañero de ministración. Disfrutamos mucho estar cerca de las familias y compartir momentos especiales. Con frecuencia invitamos a alguna familia a nuestra noche de hogar y nos divertimos todos juntos haciendo algunas actividades alegres después de la lección.

 

De pronto vino el coronavirus y todos los cambios que la pandemia ha traído a nuestro planeta. Cuando recibimos la instrucción de que los centros de reuniones de la Iglesia estarían cerrados temporalmente, pensé en todas las conversaciones que no tendría en persona con mis buenos amigos de la Iglesia. Además de amar el Evangelio con todas mis fuerzas, amo las amistades que este ha traído a mi vida.

 

Desde pequeño me ha gustado hacer cosas nuevas. Creo que tenía yo unos trece años cuando encontré una cámara en mi casa, y decidí empezar a hacer videos. No sabía cómo grabar ni mucho menos editar, así que fui experimentando, probando nuevos métodos, editores y cosas que encontré en internet que me fueron ayudando. Me encantó hacer videos y ayudar a otras personas compartiéndolos en las redes sociales.

 

Pensé en varias ideas que podrían ayudarnos a estar cerca unos de otros, a pesar del distanciamiento social. Una de estas ideas fue la iniciativa “Los 7 días para ministrar”. Una amiga y yo hicimos una lista de cosas pequeñas que podríamos hacer para ayudar a otros a través de la tecnología. Cada idea se convirtió en un reto diario, sencillo y fácil de lograr.

 

Mientras escribía el plan, sentía que lo importante era poder ministrar a otros, ayudar, dar a conocer nuestras creencias y, más que nada, llegar al corazón de alguien. Era más que solo cumplir un desafío y olvidarnos luego de ello. Era crear nuevos hábitos para convertirnos en mejores miembros de la Iglesia, mejores amigos, mejores ciudadanos del mundo y mejores hijos de Dios.

 

El élder Dieter F. Uchtdorf dijo: “Lo que les pido es que siempre busquen la oportunidad de sacar a la luz sus creencias en formas normales y naturales con las personas, ya sea en persona o en línea” (“La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón”, conferencia general de abril de 2019). Así que hice algunos videos y diseños para publicar las ideas. En verdad creo que cuando seguimos las impresiones que tenemos, el Padre nos bendice con impresiones del Espíritu para poner un granito de arena en Su obra.

 

Empezamos con la iniciativa. Cada día me daba mucha alegría ver las publicaciones que se compartían, porque esto significaba que había una persona más que estaba dispuesta a ayudar a otros.

 

Algunos amigos me compartieron sus experiencias al unirse a la iniciativa. A continuación, comparto algunas de sus impresiones.

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Carla A.

Carla A.: “Me gustó mucho participar porque me ayudó a establecerme metas y ser más diligente en cumplirlas. Me gustó decir qué significa el profeta para nosotros, compartir quién es él y explicar la importancia que tiene para nuestra Iglesia”.

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Adriana G.

Adriana G.: “Mi favorito mensaje fue decirle a alguien la importancia que tiene para mí. Mis amigos me decían ‘Te acordaste de mí’. Ellos sabían que podían contar conmigo”.

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Levi M.

Levi M.: “Estos retos fueron una forma muy linda de poder compartir mis creencias sobre el Libro de Mormón y el profeta. Fue bastante significativo que a amigos no miembros de la Iglesia les haya llamado la atención y pude explicarles más detenidamente. Espero que eso sea una semilla en el corazón de estas personas”.

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Javier M.

Javier M.: “Me sentí muy bien porque pude sentir la compañía del Espíritu más constante con cada uno de los retos. El ver cómo otros jóvenes hacían los retos y los subían a sus historias me motivaba a mí a hacerlos y motivar a otros a que también lo hicieran”.

 

En realidad, de cosas sencillas proceden grandes cambios en la vida de muchos (véase D. y C. 64:33). Con pequeños actos nuestra vida mejora, somos bendecidos, y vivimos de una manera más feliz.

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Hans Lucas utiliza la tecnología para compartir el Evangelio a través de las redes sociales.

Reconozco lo bendecidos que somos hoy en día por el acceso que tenemos a las herramientas de la tecnología. No tengo duda que Dios permite que las tengamos para acelerar Su obra. ¿Qué mejor momento para hacerlo que ahora?

 

Las redes nos permiten compartir nuestras creencias con muchas personas al mismo tiempo, y ahora sé que también nos permiten ministrar a otros.

 

Aunque el mundo esté en crisis, cuando se trata de los planes de Dios nada ni nadie los puede parar. Seamos creativos y aprovechemos al máximo cada oportunidad que tengamos de compartir el Evangelio en cualquier lugar, con cualquier persona y en cualquier momento, incluso en los momentos más difíciles.

 

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