Pequeños actos de generosidad

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Marta Iris Escalante y su familia tuvieron una experiencia edificante al prestar un acto de servicio sencillo pero significativo.

Un pequeño acto de generosidad hace la diferencia en la vida de las personas que nos rodean.


Una manera de honrar a Jesucristo es por medio del servicio a nuestros semejantes, al hacerlo recordamos el verdadero significado de la Navidad.

 

El pasado diciembre, como parte de las actividades de Ilumina El Mundo, en mi barrio, Prados Universitarios, decidimos elaborar alimentos para los familiares de los pacientes del Hospital Escuela, que esperan a sus familiares en la orilla de la calle.

 

La elaboración y distribución de los alimentos fue una experiencia emocionante y edificante para nosotros como familia. Pudimos sentir el amor y compasión por esas personas que estaban pasando una situación difícil. Ese día además de repartir alimentos, les obsequiamos unas revistas Liahona para que ellos pudieran leerlas y encontrar fortaleza. Sé que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos aman de una manera especial a cada uno de nosotros. Cada día recibimos innumerables bendiciones que podemos compartir a través de la caridad y el amor con los demás.

 

El presidente Thomas S. Monson expresó: “Hallamos verdadero gozo cuando ponemos al Salvador en el centro de esta época. Podemos tenerlo en nuestros pensamientos y en nuestra vida al realizar la obra que Él desearía que hiciéramos aquí en la tierra. En esta época en particular, sigamos Su ejemplo al amar y servir a nuestro prójimo”. (La Navidad es amor, Devocional de Navidad de la Primera Presidencia 2012).

 

Como familia pudimos experimentar ese gozo al ser instrumentos en las manos del Salvador y ayudar como Él lo haría a través del programa Ilumina el Mundo. Este calendario de actividades es sumamente especial ya que nos ayuda a mantener el espíritu verdadero de la Navidad, que es el nacimiento de nuestro Salvador.

 

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