Sentimientos sobre la Conferencia General 190

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Diego Vargas y su famlia comparten algunas de las enseñanzas que recibieron al participar en la Conferencia General pasada.

Personalmente uno de los discursos que más tocó mi corazón fue la experiencia del hermano Steven J. Lund y de su hijo Tanner. Pude sentir, no solamente como padre de dos hijos, sino como obispo de mis amados jóvenes, el poder que poseen nuestros niños y jóvenes para enseñar con su ejemplo. El acto sencillo pero sagrado de repartir la Santa Cena, el acto de servicio y bondad por el prójimo puede tocar cada corazón, y recordar de una manera especial el sacrificio sagrado del Salvador Jesucristo.

 

El programa de metas ayuda a nuestros niños y jóvenes a formar su carácter, desarrollar atributos como los de Cristo, obtener revelación personal y alcanzar metas personales que les dará más poder para elegir a su Salvador y enlistarse a Su batallón para preparar la tierra para Su segunda venida. 

 

El segundo discurso que marcó fuertemente mi corazón fue el escuchar al presidente Russell M. Nelson invitarnos a que dejemos que Dios prevalezca en nuestras vidas. Esta invitación que libremente podemos tomar, nos ayudará a fortalecernos personalmente y a nuestra familia al acercarnos más a nuestro Padre Celestial. Es una invitación a armarnos con fe y valor para las pruebas que enfrentamos y las que están por llegar. Es una exhortación para continuar haciendo cambios en nuestras vidas, que involucremos más profundamente al Señor en nuestras decisiones. Una indicación para que con mayor ahínco obremos en el recogimiento de Israel, busquemos Sus promesas hechas al pueblo del Convenio y que vivamos de una manera más elevada dentro del camino del convenio.