Tiernas misericordias en Navidad

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“Cuando estamos al servicio de otros y nos olvidamos de nosotros, el Señor nos bendice y fortalece nuestra fe”, dice Sonia Trochez.

Estaba pensando tanto en el desafío de salud de mi hija que no estaba sintiendo el verdadero espíritu de la Navidad.


Recuerdo esa Navidad como si fue ayer hace 12 años. Mientras mi esposo servía como obispo y mi primera hija tenía cuatro años, recibí la noticia del urólogo pediatra que mi hija necesitaba una cirugía. El cirujano me explicó que era una cirugía complicada y que uno de los riesgos era que mi hija no resistiera la anestesia ya que la cirugía duraría un promedio de cuatro horas.

Esto no lo esperaba y comencé a preocuparme tanto que no me interesaba en lo absoluto que estábamos en época navideña. Precisamente el domingo mientras estaba en la reunión sacramental anunciaban el devocional navideño por parte de la Primera Presidencia. Me sentía tan triste y desanimada que no tenía el deseo de asistir. Pero mi esposo me animó y me aseguró que el Señor mismo hablaría para mí esa tarde, así que oré al respecto y pedí al Padre Celestial que me ayudara a tener fe de que todo saldría bien.

El profeta habló y enseñó que el espíritu de la Navidad era el espíritu de Cristo y que era una época para servir y compartir. Supe que ese era el mensaje que el Señor quería que yo entendiera. Estaba pensando tanto en el desafío de salud de mi hija que no estaba sintiendo el verdadero espíritu de la Navidad.

Fue entonces que comencé a actuar y organizamos con los Hombres y Mujeres Jóvenes del barrio ir a cantar villancicos navideños a las familias. También preparamos pasteles para compartir con las hermanas viudas del barrio.

Aun cuando fue cansado, pude entender que cuando estamos al servicio de otros y nos olvidamos de nosotros, el Señor nos bendice y fortalece nuestra fe. Al comenzar el mes de enero, mi pequeña estaba lista para su cirugía. Probamos las tiernas misericordias de Dios cuando al cabo de tres horas el cirujano salía del quirófano para anunciarnos que la cirugía había sido un éxito.

Testifico que cuando servimos a nuestros semejantes, nos acercamos más a Dios y nuestras cargas se vuelven más ligeras.