Unidas por el estudio del Libro de Mormón

i
Ileana y María José se levantan muy temprano cada mañana para estudiar juntas el Libro de Mormón, utilizando la guía de estudio individual.

No tenemos una clase virtual, pero ambas hemos encontrado gran fortaleza al estudiar juntas el Libro de Mormón muy temprano cada mañana, utilizando la guía individual de estudio de Seminario.


Nacimos de buenos padres que nos apoyan y guían por la senda del Evangelio. Hemos aprendido de ellos cómo aceptar a Jesucristo en nuestras vidas. En estos momentos de dificultad y preocupación, hemos logrado mantener nuestra espiritualidad, y vamos poco a poco logrando nuestras metas gracias al ejemplo de nuestros padres y su apoyo hacia nosotras.

 

Juntas hemos descubierto que Seminario es de los programas más importantes para nosotras las jóvenes, y este año lo hemos cursado de manera diferente.

Ileana relata:

 

“Actualmente curso mi último año de Seminario. A lo largo de estos cuatro años, he tenido experiencias espirituales geniales que me han llevado a comprender el plan de nuestro Padre Celestial y Su infinito amor por nosotros.

Por su parte, María José comenta:

 

“Dada la situación que actualmente vivimos, nuestras clases de Seminario no han sido como solían ser, pero han sido únicas. Me he sentido satisfecha conmigo misma, pues me he demostrado que cuando quiero, puedo.

 

“También siento que me he vuelto más fuerte por la influencia del Espíritu Santo. Empiezo mi día de la mejor manera; cada vez que me voy a levantar y me da pereza o sueño, pienso en que yo quiero ser una de esas elegidas para poder estar en el reino celestial”.

 

Ileana agrega:

 

“Seminario me ayuda a tener pensamientos más puros durante el día. Me permite mantener una oración constante en mi corazón. Me da la energía y el ánimo de seguir aprendiendo y preparándome temporalmente con las clases virtuales del colegio. Me satisface hacerlo de forma honesta, ya que es por mi bien”.

 

i
La familia Romero Valladares: Iliana de Romero, Ileana, María José y Eduardo Romero.

Ambas nos hemos fijado la meta de cumplir con nuestras asignaciones de Seminario. Nos propusimos levantarnos a las 5:00 de la mañana cada día para estudiar la clase juntas y tener la compañía del Espíritu al cumplir nuestras distintas responsabilidades diarias.

 

Se nos ha vuelto más sencillo el tomar decisiones, aunque sean simples, y nuestros pensamientos fluyen en armonía con el Espíritu Santo.

 

Seminario nos ha ayudado a recordar que el Señor está con Sus brazos extendidos para recibirnos, y siempre nos da segundas oportunidades cuando nos arrepentimos. Hemos podido experimentar alivio. Sentimos la esperanza de que todo saldrá bien y que nuestras tempestades pronto cesarán.

 

Hemos desarrollado un lindo testimonio de la veracidad del Libro de Mormón, y que contiene la plenitud del Evangelio.

 

Aunque nos es difícil mencionar solo a dos de los personajes del Libro de Mormón como favoritos, podemos nombrar a Ammón y al capitán Moroni. Ambos relatos nos encantan.

 

De Ammón aprendemos la importancia de compartir el Evangelio con todas las personas. También aprendemos que siempre debemos predicar con nuestro ejemplo y solo cuando sea necesario podemos usar las palabras.

 

Por otra parte, el capitán Moroni presentaba cualidades admirables que deseamos desarrollar. Él tenía una gran fe en Jesucristo y confiaba en el Señor en todo lo que hacía (véase Alma 48:17).

 

Nos sentimos realmente agradecidas por tener el privilegio de estudiar juntas las Escrituras con la guía de clases de Seminario cada mañana. También damos gracias por los dos misioneros que al tocar nuestra puerta hace cinco años nos cambiaron la vida. Sabemos que por medio de Jesucristo nuestra familia será eterna y si lo seguimos, podremos llegar a ser mujeres de fe y dar buenos frutos.

 

Puedes encontrar otros artículos relacionados en www.centroamérica.laiglesiadejesucristo.org:

 

Encuentra material multimedia: