Unidos en ayuno y oración alrededor del mundo

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De izquierda a derecha: Graciela Monestel, de Costa Rica; Edward McKay, de Panamá y Andrea Michelle Euceda, de Honduras.

Al seguir la invitación del presidente Russell M. Nelson para un ayuno mundial, muchos jóvenes adultos solteros alrededor del mundo tuvieron significativas experiencias espirituales.


El pasado viernes 10 de abril de 2020, millones de miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se unieron en un ayuno mundial. El presidente Russell M. Nelson extendió esta invitación en la sesión del sábado por la noche de la conferencia general del pasado 4 y 5 de abril de 2020.

El propósito de este ayuno, según dijo el presidente Nelson, era pedir por el alivio de la pandemia global del COVID-19, por los profesionales de la salud, porque la economía se reestablezca y la vida regrese a su normalidad. El presidente Nelson expresó:

“A todos cuya salud se lo permita, ayunemos, oremos y unamos nuestra fe nuevamente. En espíritu de oración, supliquemos alivio de esta pandemia mundial.

“Invito a todos, incluso a los que no sean de nuestra religión, a ayunar y orar este Viernes Santo, el 10 de abril, para que la pandemia actual se pueda controlar, los profesionales de la salud sean protegidos, se fortalezca la economía y la vida se normalice…

“¡El Viernes Santo sería el día perfecto para que nuestro Padre Celestial y Su Hijo nos escuchen!”

Muchos vivieron extraordinarias experiencias, en las que su entendimiento de la situación actual y su fe se vieron fortalecidos. Para cada uno la experiencia fue distinta. Algunos jóvenes adultos solteros de Centroamérica nos cuentan sus experiencias:

 

Graciela Monestel, Costa Rica

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Graciela Monestel, del Barrio El Alto, Estaca San José Costa Rica Toyopán.

Graciela Monestel es una joven estudiante miembro de la Iglesia en Costa Rica quien nos explica cuál fue su experiencia:

“Al escuchar la invitación del presidente Russell M. Nelson de ayunar y orar el Viernes Santo, inmediatamente supe en mi corazón que tenía que hacerlo.

“Para mí, el ayunar constituye un sacrificio en el que nos acercamos a nuestro Padre Celestial por medio de una oración humilde y llena de fe.

“Durante mi ayuno pude sentir el Espíritu. A pesar de que nos encontramos en distanciamiento social, pude sentir en mi corazón el apoyo de todas las demás personas que estaban ayunando como yo lo estaba haciendo. Pude sentir también el amor y el consuelo de mi Padre Celestial en estos momentos difíciles.

“No puedo imaginar el sentimiento de nuestro Padre Celestial y Jesucristo al ver a miles de personas, de diferentes religiones, diferentes culturas y diferentes partes del planeta unidas, elevando su corazón hacia los cielos con fe de que la pandemia actual en la que vivimos se pueda controlar.

“Mi ayuno fortaleció mi testimonio de que Dios escucha nuestras oraciones y nuestras súplicas. También sé que Él tiene todo poder y todo entendimiento. Él nos ama y nos dará el alivio que necesitamos de esta pandemia global de acuerdo con Su plan”.

 

Edward McKay, Panamá

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Edward McKay, de la Rama Concepción, Distrito Concepción, Panamá.

Edward McKay nos cuenta desde Panamá:

“Mi experiencia fue muy linda, un día de ayuno con mi mamá. Decidimos que durante este día veríamos videos de la expiación de Jesucristo. Mientras pasaban las horas, pudimos recordar lo que Él sufrió por nosotros.

“No siempre es fácil comprender por qué suceden cosas como esta enfermedad en el mundo. Pude entender que esta enfermedad va a pasar y pronto estaremos juntos de nuevo en la Iglesia. Estoy seguro de que es solo una prueba que tenemos que pasar.

“Mi testimonio se fortaleció. Sé que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la verdadera y correcta”.

 

Andrea Michelle Euceda, Honduras:

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Andrea Michelle Euceda del Barrio Las Lomas, Estaca El Carmen Honduras.

Andrea Michelle Euceda nos relata desde Honduras:

“Aprendí a mis ocho años el poder de un ayuno acompañado de fe y de sacrificio para ver milagros. He visto mi vida bendecida grandemente en momentos de tribulación. Sé que nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo saben que ayunar requiere un sacrificio para nosotros, y escuchan nuestras contantes y fervientes súplicas en busca de Su ayuda.

“Cuando el presidente Russell M. Nelson nos extendió la invitación para ayunar este Viernes Santo, recordé la ocasión en que los judíos de la antigüedad ayunaron por Ester. Ella también ayunó con sus doncellas para poder salvar a su pueblo (véase Ester 4:16–17). 

“Ante la pandemia del COVID-19 ha surgido la necesidad de acercarnos más a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo, Jesucristo. Durante este ayuno he podido sentir el amor de Ellos y gran fortaleza espiritual. He entendido que debemos tener paciencia y no dejar decaer nuestra fe. Sé que pronto el Señor dará a Su pueblo salud en respuesta a nuestras oraciones y ayuno.

“Con agradecimiento testifico que el evangelio de nuestro Salvador ha sido restaurado. Dios nos ama. Sé con claridad que la obediencia a los mandamientos trae felicidad y paz”.

 

Para más información:

Presidente Russell M. Nelson, “Abrir los cielos para recibir ayuda”