Venzamos el temor y edifiquemos el reino de Dios

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Marjorie ha aprendido que con diligencia y esforzándose se pueden lograr las habilidades que el Señor espera que descubramos. Photo caption: Claudia González

Abandoné todo temor y un sentimiento de fe renovó mi capacidad para aprender. 


A los diez años empecé a recibir clases de piano y he continuado aprendiendo. Mi mayor temor era presentarme en público, tenía cierto miedo escénico. Mi maestra me aconsejó que debía vencer mis temores, pero no estaba segura de cómo hacerlo. Me incomodaba pensar el hecho de abandonar las clases y que no era capaz de tocar.

 

A los trece años recibí la asignación de tocar el preludio en la reunión sacramental de mi barrio. Esta experiencia me ayudó a practicar, fortalecí mi confianza y me sentí bien porque contribuí con el espíritu de reverencia. Luego, el obispo me asignó algunos himnos en la reunión sacramental, a pesar de que el temor persistía, acepté la asignación ya que estaba segura de que con la ayuda de Dios podría hacerlo. 

 

Tuve la oportunidad de ayudar con la música en la Primaria, en las Mujeres Jóvenes y fui incluida para participar en algunos coros a nivel de barrio. Un día, mientras practicaba, llegó a mi mente la letra de una de mis canciones para niños favoritas, “Si escucho con el corazón”:

 

“Siento El Santo Espíritu cuando aprendo el bien y la verdad. Él me anima si yo me siento mal, testifica de mi Señor; en Su suave voz, solaz que llena mi alma de paz, y al Salvador siento si escucho con el corazón” (Canciones adicionales para niños, CSMP 2011, 2016).

 

Fue un momento importante, recordé que mi razón y propósito de tocar piano es edificar el reino de Dios. Recordé también el sacrificio que Jesucristo hizo por mí y mediante la música puedo expresar mi gratitud y amor por Él. Ese día abandoné todo temor y un sentimiento de fe renovó mi capacidad para aprender. 

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Marjorie a sus 14 años ha reconocido que el propósito por el cual toca piano es edificar el reino de Dios Photo credit: Claudia González

Dios nos bendice a todos con talentos

 

Los talentos son regalos que Dios nos ha dado, tenemos diferentes habilidades, el Señor espera que los descubramos y nos esforcemos por ser mejores. Cuando avanzaba en mis clases de piano, sentí oposición, pero de alguna manera también sabía que cuando aparecen las dificultades la diligencia nos prepara para avanzar más. Pude sentir cómo el Espíritu Santo me acompañaba en cada momento que tocaba los himnos y sentía que Dios estaba complacido. 

 

 

Hay que seguir adelante

 

Quiero invitar a todos los jóvenes a que no abandonen las actividades edificantes que han decidido emprender. Algunas requieren más tiempo y constancia como aprender un nuevo idioma, practicar un deporte, prepararse para un examen o tocar un instrumento. Sea cual sea la tarea, desechemos los pensamientos negativos ya que como hijos de Dios hemos heredado el potencial para aprender. Si acudimos a Él podremos vencer cualquier temor y esto nos preparará para servir mejor en Su Iglesia.  

 

Es importante recordar la razón por la cual Dios nos da talentos y dones, Él ha dicho que debemos ponerlos a disposición de Su Iglesia y hacer que el reino avance. Luego de vencer mis temores, fui asignada a tocar en la reunión sacramental de mi barrio, algunas presentaciones especiales e incluso en las sesiones de la conferencia de estaca en el 2019, pero la mayor bendición es tocar en las reuniones de mi familia.  

 

Estoy agradecida por la música edificante, por los himnos que nos inspiran a ser mejor y acercarnos más a nuestro Padre Celestial. Inspirada en la letra de mi canción favorita: “En Su suave voz, solaz que llena mi alma de paz, y al Salvador siento si... (toco el piano) con el corazón”. (Cursiva agregada)

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