Agradecimiento y abriendo las ventanas de los cielos

Ve de nuevo el devocional especial con la Presidencia de Área
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Yo tenía 20 años cuando conocí la Iglesia. Había buscado la verdad por mucho tiempo antes de bautizarme en 1953.
Decidimos utilizar una lata grande para ir depositando allí nuestros ahorros para poder viajar al templo. Nuestro hijo Edward puso cada día, durante cuatro meses, los diez centavos que le dábamos para comprar su merienda en la escuela.
Un testimonio firme que los sagrados convenios son un puerto seguro ante la prueba.
Soy un testigo que las promesas del Señor que se encuentran en Malaquías 3:10 son verdaderas. Lo he visto no solo en mi propia vida, sino en la vida de muchos de nuestros miembros que son fieles en obedecer esta maravillosa ley.
Cuando fortalecemos a otros por medio del servicio y la ministración, aún en circunstancias adversas, crecemos espiritualmente y llegamos a ser verdaderos discípulos de Jesucristo.
La oración personal es nuestra oportunidad sagrada de elevar nuestra gratitud y súplicas a Dios. Por medio de la oración podemos descubrir lo que Él tiene para decirnos cada día.
Tenemos confianza en que más hombres y mujeres jóvenes aceptarán el desafío y se mantendrán en el sendero de los convenios con este enfoque en nuestra juventud
Entendió que en realidad no estaba sola, que Dios se mantendría a su lado en la medida en que ella lo buscara con diligencia. Sabía en su corazón que no debía temer.
Asistir regularmente a Seminario e Instituto no es fácil, pero todo se vuelve mejor cuando logramos ver el lado positivo de cada experiencia que vivimos en la tierra. Aprendí que nuestra conexión con los cielos depende de nosotros mismos.